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CHABON
La perdurabilidad del habla cotidiana
tiene bastante que ver con su constante evolución. Desde este punto de vista
no hay dudas que el lunfardo, que ya tiene como el tango más de un siglo de
vida, ha tenido siempre esta característica evolutiva y, sí para muestra
basta un botón, el vocablo chabón sirve de suficiente ejemplo.
La palabra resulta una síncopa del español chambón, según referencia José
Gobello en su Diccionario Lunfardo, y tradicionalmente se lo utilizó para
designar a aquellas personas que se caracterizaban por su falta de habilidad y
torpeza. Existe una forma vésrica de la palabra: boncha. Durante años, como
es de imaginar, ser chabón resultaba agraviante, y provocaba la reacción
de aquellos que recibían el calificativo. Son numerosas las referencias que
existen sobre este vocablo en los tangos y en la poesía lunfarda. El talento
de Carlos de la Púa, en uno de los poemas de “La crencha engrasada”,
muestra claramente el significado aludido:
Línea N° 9
Era un boncha boleao, un chacarero
que se piyó aquel 9 en el Retiro:
¡nunca vieron esparo ni lancero
un gil a la acuarela más a tiro!
Eran polenta el bobo y la marroca,
y la empiedrada fule, berretín.
De un grilo una casimba daba boca
y un poco la orejeaba el chiquilín.
El ropaé que acusa ese laburo
trabucó bien al boncha de culata,
pero el lancero trabajó de apuro
y de gil casi más mete la pata.
Era un bondi de línea requemada
y guarda batidor, cara de rope. . .
¡Si no saltó el cabrón por la mancada
fue de chele no más, de puro dope!
Este poema, uno de los más conocidos de
Carlos de la Púa, resulta francamente ininteligible para aquellos que no
conozcan a fondo el lunfardo, sobre todo por la abundancia de términos en
desuso y de clara connotación delictiva, pero siempre ha gozado del
reconocimiento popular y el propio Edmundo Rivero lo musicalizó e interpretó
de manera notable. De todas formas, más allá de las dificultades de
comprensión que pueda presentar para los no iniciados, el clima del poema
permite apreciar claramente que la palabra chabón resultaba sinónimo de
torpe en el uso corriente del hombre de Buenos Aires y en este caso particular
vemos que el autor emplea la forma vésrica de boncha. Con el tiempo el uso
del vocablo fue mutando y por estos tiempos, sobre todo los jóvenes, lo
emplean con otro significado. En la actualidad chabón ya no suena despectivo
y es casi un sinónimo de pibe, muchacho o cualquier otra palabra que se
emplee para señalar a otra persona. |
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