Los compositores
Lo destacamos anteriormente: el gran aporte al tango de esta segunda década del siglo XX está en la composición, en la inspiración de los músicos, que logran plasmar el género, la especie “tango ”, constituyéndolo definitivamente como tal en sus aspectos musicales básicos; pero dándonos a la vez hermosas melodías, riquísimos motivos musicales y estructuras compositivas básicas, sobre las que trabajan, aún hoy, los intérpretes y arregladores.
Inspiración al por mayor
Para tener una idea de la riqueza de los tangos compuestos por aquellos tiempos, transcribiremos textualmente parte del trabajo técnico de Irma Ruiz y Néstor Ceñal: “La estructura del tango”, que también integra el volumen I de la “Antología” ya citada, y en el que destacan la inspiración de los autores de la época para estructurar los motivos de sus tangos.
“...El tango se compone por lo general de tres “partes”, menos frecuentemente de dos, y rara vez de cuatro, separadas gráficamente por una doble barra. Cada parte o sección comienza y concluye exponiendo un pensamiento musical acabado, o dos evidentemente conexos. Su extensión común es de dieciséis compases..... Las secciones son fácilmente reconocibles; dentro de cada sección es posible determinar uno o varios pensamientos musicales con sentido cabal ----(cláusulas)- que encierran, a su vez, una sola proposición o varias íntimamente relacionadas entre sí... hay casos de cláusulas constituidas por cuatro frases, de las cuales las dos primeras, aisladas del contexto, podrían conformar un pensamiento completo... ”
No es exagerado afirmar que con solamente dos frases, se puede constituir un pensamiento musical completo; es justicia entonces, destacar la creatividad, la inspiración musical de los compositores que crearon aquellos tangos.
Además, origen de la vanguardia
También se afirma en el estudio aludido, que algunos autores de esa época crearon otro tipo de frase, de utilización poco frecuente, que se estructura tomando como base una célula motívica, que suele trasponerse en forma descendente, total o parcialmente, tantas veces como sea necesario hasta alcanzar la extensión común de cuatro compases, constituyendo un continuo sonoro.
Como surge de los conceptos citados, ya aparece por aquellos años el germen de la estructura compositiva que más adelante, a mediados de los años 40, sentaría las bases de la vanguardia tanguera, como lo expresa Roberto Selles en su trabajo “La vanguardia. Origen y futuro” publicado en el numero 24 de la Revista “Buenos Aires Tango y lo demás” –(Abril 1980)-: “...En 1917, el cuarteto de Graciano De Leone estrenaba en el Café Domínguez, “GALLO CIEGO”, un tango de otro visionario: Agustín Bardi. La estructura de ese tango hace pensar en Piazzolla. Porque esa estructura es la de los tangos de vanguardia. La repetición de una frase fuertemente rítmica, dada por Bardi en “GALLO CIEGO” es la base de todas las obras vanguardistas... Bardi utiliza, por primera vez en el tango, ese principio que luego caracterizara a la vanguardia... esta idea es retomada por Julio De Caro en “BATIDA NOCTURNA” y, posteriormente, por Pugliese en “LA YUMBA”... y definitivamente por Astor Piazzolla con “LO QUE VENDRA...”.
Tomamos también del trabajo de Roberto Selles, la reproducción de la notación musical de los tres tangos citados, demostrando como es utilizado el mismo principio de repetición de una frase musical.

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray
|