LA OBRA DE ESTANISLAO DEL CAMPO
Esa continuidad en la obra de los distintos autores, que señalábamos como una de las principales características de la poesía gauchesca tiene, probablemente, en la relación de Del Campo con Ascasubi su ejemplo mas acabado. Es que el primero de los nombrados siempre se reconoció devoto discípulo literario del otro, reconociendo la influencia decisiva de Ascasubi en su obra.
Nació Romualdo Gregorio Estanislao del Campo, tal el nombre completo del poeta, el 7 de febrero de l834. Su padre fue coronel del ejercito de Lavalle y acompaño el cadáver de su jefe, muerto en Jujuy, hasta Bolivia, en uno de los acontecimientos más estremecedores de las luchas civiles. Siguiendo la tradición familiar, de joven del Campo se alista en el regimiento de Guardias Nacionales, sin abandonar por ello sus inquietudes literarias.
Como escritor, en el año l857 publica “Carta de Anastasio el Pollo sobre el beneficio de la Sra. La Grúa”, que resulta un antecedente de lo que será su obra más importante: el Fausto. Su relación con Ascasubi, se exti ende a la amistad entre los personajes de sus obras “el Pollo” y “el Gallo”. Como la mayoría de los hombres de su tiempo tuvo actividad política y a las ordenes de Alsina, con quien mantenía una estrecha amistad, combate en Cepeda y Pavón y esa relación hace que se enrole en las huestes de los “crudos”, uno de los dos bandos que representaban la nueva realidad política, y se oponga a Mitre, jefe de los “cocidos”. Esa actividad política lo lleva a desarrollar la tarea de periodista y funda el “Porvenir argentino”, órgano del Partido Liberal.
En el año1870 publicó sus “Poesías” y en 1874 obtiene el grado de teniente coronel de las Guardias Nacionales. Durante la campaña contra la revolución de Mitre, contrae una enfermedad que lo llevará a la muerte acaecida el 6 de noviembre de 1880.
Para despedir los restos del poeta en el cementerio de la Recoleta, hablaron ante su tumba Carlos Guido y Spano, Luis V. Varela y José Hernández, lo que habla de la importancia y el respeto por la figura del poeta.
En lo que respecta a su obra, se podría decir que, si Ascasubi le dio a la poesía gauchesca el colorido, del Campo le puso el refinamiento y la musicalidad que antes no había alcanzado. Una de las críticas que habitualmente se hacen sobre la obra del poeta, tiene que ver con la intención de divertir que trasunta el Fausto. La incorporación de personajes ingenuos e ignorantes, resultan ser la contrafigura del lector que, imprescindiblemente, deberá ser una persona ilustrada capaz de entender el mensaje contenido en una obra que resulta, según esta teoría, una burla al gaucho.
En realidad, a nuestro entender esta crítica, que es poco menos que un lugar común para referirse a la obra de del Campo, resulta manifiestamente injusta. En primer lugar porque se esta juzgando la intencionalidad del autor que, muy probablemente, no tuviera el deseo de descalificar al gaucho a través de sus personajes. En segundo término, debemos señalar que es posible encontrar en la obra del poeta, antecedentes de las inquietudes que ocuparán a Hernández en la defensa del gaucho, alguno de los versos de su trabajo Gobierno Gaucho, así lo testimonian:
Vaya largando terreno,
sin mosquiar, el ricachón,
capaz de puro mamón
de mamar hasta con freno;
pues no me parece gueno,
sino que, por el contrario,
es injusto albitrario
que tenga media campaña,
sólo porque tuvo maña
para hacerse arrendatario.
. . .
Naides tiene que pedir
pase, para otro partido;
pues libre el hombre ha nacido
y ande quiera puede dir.
Y si es razón permitir
que el pueblero vaya y venga
justo es que el gaucho no tenga
que dar cuenta adonde va,
sino que con libertá
vaya adonde le convenga.
Estos versos, nos permiten argumentar, tal vez, sobre la falta de intencionalidad del autor y de esa forma desechar críticas injustas sobre su obra, pero en realidad, mas allá de esta finalidad, no es con estos versos, sino con los del Fausto, que la obra de del Campo adquiere trascendencia definitiva. El poema, cuyo antecedente formal es posible encontrar en los Diálogos de Hidalgo, tiene como eje central la descripción que hace Anastasio el Pollo al paisano Don Laguna, hombre de Bragado, de una función que presenció en el teatro Colón del Fausto de Gounod. El poema comienza con la clásica introducción, propias de las obras del genero, a cargo de Laguna:
En un overo rosao,
Flete nuevo y parejito
Caiba al bajo, al trotecito,
Y lindamente sentao,
Un paisano del Bragao,
De apelativo “Laguna”
El relato transcurre en el “bajo”, junto a las toscas que por entonces había en las orillas del Río de la Plata y el teatro Colón al que se hace referencia no es el actual, sino el que existía donde hoy funciona la casa central del Banco de la Nación Argentina en las calles Rivadavia y Reconquista, frente a la Plaza de Mayo. El “Pollo”, describe con absoluta inocencia y convencido de su existencia real, a los personajes de la obra, en un lenguaje pleno de gracia:
¡Viera al Diablo! Uñas de gato,
Flacón un sable largote,
Gorro con pluma, capote
Y una barba de chivato.
No faltan en la obra descripciones sobre otros asuntos, como amaneceres y penas de amor y sobre todo, como señaló Jorge Luis Borges, “la infinita y pacífica exaltación de la amistad”:
Se apió el Pollo y se pegaron
Tal abrazo con Laguna
Que sus dos almas en una
Acaso se misturaron
De este poema, publicado en “El Correo del Domingo” del 30 de setiembre de 1866, podemos decir que es por sobre todas las cosas, una obra, cuya belleza formal ha desafiado al tiempo. Su lectura resulta un verdadero placer que disimula la crítica hecha sobre el carácter de hombre ingenuo y sin ilustración asignado al gaucho y su destino de ser leído por un lector culto.
De todas formas, esta necesidad de contar con un lector ilustrado, es seguramente la que plantea mas diferencias entre el Fausto y las otras obras del genero destinadas a captar el interés de un público parecido a los personajes de las mismas.
Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray
|