LOS CAFÉS DE LA BOCA
Brillando en las noches del puerto desierto
como un viejo faro, la cantina está
llamando a las almas que no tienen puerto
porque han olvidado la ruta del mar.
Como el mar, el humo de niebla las viste
y envuelta en la gama doliente del gris
parece una tela muy rara y muy triste
que hubiera pintado Quinquela Martín-
Aquella cantina de la ribera-José González Castillo-1926
Ya desde las primeras épocas, cuando aún la Boca no era una barriada populosa, los cafetines atrajeron a todo tipo de individuos, que provocaban incidentes que molestaban a los vecinos. Pero en estos cafés xeneizes, se fue gestando, a través del inmenso crisol inmigratorio, quizás lo más importante del desarrollo de nuestro tango. No podemos dejar de mencionar la esquina de Suárez y Necochea, dónde hacia 1880 existía el bailetín del Palomar, que regenteaba el toscano José Tancredi. Una copla popular lo recuerda:
La otra noche en lo e’Tancredi
bailé con la Voladora
y estando la Parda Flora
cuando me vió estriló.
Y también Enrique Cadícamo:
¿Dónde andarás Pancho Alsina?
¿Dónde andarás Balmaceda?
Yo los espero en la esquina
de Suárez y Necochea.
Café Almacén “El Estaño 1880”
Vamos a nombrar algunos de ellos:
-Café de los Negros: ubicado en Suárez y Brandsen. Su nombre proviene de que la mayoría de sus parroquianos eran negros.

-Almacén del Pobre Diablo: ubicado en Martín Rodríguez y Olavarría. En este lugar se reunían los marineros que provocaron una revuelta, por mejoras salariales, el 28 de febrero de 1876.
-Café Royal: ubicado en Suárez y Necochea. Conocido también por Café del Griego, debido a la nacionalidad de su propietario Don Nicolás Bardaka. En 1908, Francisco Canaro comenzó a tocar en este lugar y también es importante recordar que en 1909, un muchacho con el fueye a cuestas estrenó un tango en este café: el tango se llamaba “Una noche de garufa” y el muchacho nada menos que Eduardo Arolas, “El tigre del bandoneón”
-Café Bar La Popular: también ubicado en Suárez y Necochea. Se caracterizaba por la presencia de hermosas mujeres, comenzando por su atractiva dueña a la cual recuerda Enrique Cadícamo:
En el año catorce
había una esquina brava allá, en la Boca
Suárez y Necochea
Y una mujer fascinadora,
cuyo nombre andaba como un mate,
de boca en boca.
X.X.La Popular,
como su nombre lo indica,
era una mujer cariñosa y rica
y dueña de un Café y Bar...
-Café La Marina: ubicado en Suárez 275 a pocos metros de Necochea. Actuaba allí el trío del “tano” Genaro Spósito, acompañado al piano por Agustín Bardi y en la guitarra por José Camarano.
-Café de Teodoro: enfrente del anterior. Actuaba Roberto Firpo.
-Café La Política: ubicado en Brandsen y Alte. Brown. También conocido como Almacén Pasalacqua, debido a sus dueños. En su local se reunían dirigentes del radicalismo boquense.
-Café París: sito en Alte. Brown 1076. Era reducto de dirigentes del Partido Socialista.
-Café La Alegría: en Alte. Brown 1061. Reducto de la hinchada de Boca Juniors.
-Bar La Camelia: en Alte. Brown y Pinzón dónde se reunía la hinchada riverplatense.
-Café del Sur: en Ministro Brin y Pedro de Mendoza. En 1897 actuó el tano Genaro y hacia el 1900 lo frecuentaba el poeta Santiago Stagnaro.
-Café de Torres: ubicado en Alte. Brown y Ayolas. Era frecuentado por los caballeros elegantes, entre sus habitúes se encontraba el ya citado Stagnaro. A partir de 1914 se convirtió en el restaurante El Cocodrilo al que concurrían gentes del ambiente teatral al finalizar sus actuaciones en el centro.
-Café de Patricios y Olavarría: en esta esquina, de chico, lustraba zapatos Juan De Dios Filiberto y luego actuó con su trío en el café.
-Café Marconi: en Olavarría al 600. Era frecuentado por muchos músicos como Carlos Marcucci. Enrique Cadícamo lo recuerda:
Viejo Café Marconi donde actuaban
los tres hermanos Paulos y Luiggin.
Tus tangos eran tristes y lloraban
en el fuelle y las cuerdas del violín.
Hoy la Boca es un barrio populoso, pujante, comercial y trabajador. El progreso ha modificado sustancialmente sus formas, pero aún quedan lugares, casas, que nos retrotraen a las épocas en que se fue formando este pedazo de Buenos Aires, dónde la influencia italiana se hizo sentir más que en ningún otro barrio porteño. El idioma de los argentinos, el tango como música y el lunfardo como habla deben a la Boca su gestación y desarrollo.
¡La Boca!...¡Callejón!...
¡Vuelta de Rocha!
Ya se van...Genaro y su acordeón.
¿De mi ropa? ¡Qué me importa
si se mancha con las copas
que derramo en mi frenético temblor!
Soñé a Tarento en mil regresos,
pero sigo aquí en la Boca
donde lloro mis congojas
con el alma triste, rota,
sin perdón.
Canzoneta-Enrique Lary-1951
Autor: Alejandro Molinari
|