La nueva jerga del delito
No es en la actualidad el lunfardo, la jerga que emplea en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, la gente de mal vivir, tal como dice el diccionario de la lengua. Es que el lunfardo es empleado actualmente por todas las clases sociales y se halla extendido a todo el país. Sin perjuicio de estas afirmaciones, debemos decir que el delito tiene su propia jerga y que en los primeros tiempos del lunfardo, ese mundo marginal en que estaba naciendo, era habitado por muchos delincuentes que acuñaron las voces que se volcaron al lenguaje popular. Desde el mismo momento que se generaliza su uso, el lunfardo pierde el carácter críptico de toda jerga. Pero debe quedar claro que el mundo del delito sigue acuñando voces, que le permiten a los delincuentes comunicarse entre ellos, tratando de no ser comprendidos por el resto de la sociedad. Aquellos que tienen contacto permanente con los delincuentes, logran sin embargo, ir descifrando el significado de las voces que emplean los presos y como esto suele suceder rápidamente, el lenguaje canero (del que esta detenido) resulta ser entonces, una jerga pintoresca del delito.
A continuación referiremos algunos términos y expresiones de esa jerga obtenidos en una entrevista hecha por los autores, al Director del Museo Penitenciario, alcaide mayor Horacio Benegas. En casi todos los casos, se aclaran los orígenes del vocablo:
La gayola o estaro es la carcel, la yuga el llavín con que se abren las puertas de la carcel, es en realidad una contradicción su denominación porque el llavín que parece un diminutivo es una llave grande. La denominación yuga que a veces se la complementa con reloj, se debe al uso permanente que hace el guardián de la misma, yuga, (trabaja) todo el día gratis. Al guardián se lo llama gallo o gallineta, al que delinque utilizando llaves falsas o ganzúas para abrir puertas, se lo llama llavero y al que roba en las iglesias santero.
Se llama zuncho a unos puñales rudimentarios que confeccionan los presos, el nombre proviene de los flejes de los elásticos de cama que arrancan para construir esas armas.
Los detenidos pasan gran parte de su tiempo tomando mate, llaman al azúcar brillo y a la yerba pasto, por razones fáciles de comprender. El pabellón donde se hallan detenidos se llama simplemente con su forma vésrica: llompa. Esconder algo es hacer un canut

José Gobello, Presidente de la Academia Porteña del Lunfardo
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o o encanutar, una vieja expresión en el mundo del delito que se halla generalizada en el habla popular. Al preso importante se lo llama grata o gratarola y usa lengo, antigua denominación lunfarda de pañuelo, en la denominación carcelaria suelen aparecer, como en este caso, lunfardismos con las formas originales que en el uso corriente han sido modificadas, en este caso la denominación corriente es lengue. Las zapatillas que el preso importante suele llevar abiertas y arrastrando como una chinela, reciben el nombre de rueditas, porque se usan para deslizarse y cantora es la denominación de la radio.
Se denomina ranchada al grupo de presos que se reúne para comer, se une también para protegerse, porque en la cárcel los enfrentamientos entre grupos de presos son muy comunes; el término obviamente se origina en la palabra rancho.
Desde hace poco tiempo se denomina tumba a la cárcel, en realidad la palabra se usó para designar a la carne hervida que se come en los establecimientos carcelarios, denominación que también se daba en los regimientos. Por extensión se llama tumbero al que habita en la cárcel y tumberito al hijo concebido en el penal.
Denominan paloma al elemento que arrojan a sus amigos o familiares que están fuera del establecimiento, estos deben colocar dentro del mismo cosas que el preso demanda, generalmente droga, y lanzarlo hasta la ventana donde se encuentra el detenido.
El lugar en que los preso son recibidos para ser fichados, y luego ubicarlos en los distintos pabellones, recibe el nombre de leonera, es esta una denominación que se usa desde muy antiguo en la cárceles. En el Diccionario Lunfardo de José Gobello ya aparece, según consigna en el mismo "procede del español familiar y se designa de ese modo al cuarto de los trastos viejos, reforzado por la representación mental de la jaula de los leones vista en el zoológico".
El término trulla, es aféresis de patrulla, a la que también se denomina taquería por extensión de taquero, que es como se denomina al comisario, por el ruido que hacían los tacos de sus zapatos.
Dentro del lenguaje carcelario, los términos relacionados con el sexo ocupan un lugar fundamental, pero han sido omitidos en esta lista, cuyo objetivo fundamental era mostrar que la jerga de los delincuentes no es tan críptica y que la formación de palabras sigue las mismas reglas que se emplean en el lenguaje popular.
Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray |