El tango y el lunfardo
Sin dudas, serán las letras de los tangos el medio más importante para la difusión del lunfardo. Está claro que esto requiere una serie de precisiones, para entender el significado de lo que decimos. En primer término es importante hablar del origen común del tango y del lunfardo, bien podría decirse que son hermanos gemelos, hermanos siameses decía José Barcia, ya que en su nacimiento comparten el mismo espacio físico, comparten la misma cama de nacimiento y han sido concebidos por ese proceso de culturas de las orillas de las grandes ciudades del Río de la Plata.
El tango tiene un sonido que le es propio y tiene un lenguaje que lo expresa y ese lenguaje es el lunfardo. En ese proceso de difusión, los discos y la radiotelefonía ocuparon un lugar central, los tangos necesitaron del invalorable aporte de estos medios para lograr llegar a todos los rincones de nuestra geografía La aparición de un artista de la talla excepcional de Gardel, le permitió al tango su gran difusión y consecuentemente el del lunfardo. Esa labor fue acompañada por la existencia de un importante número de canciones compuestas, en muchos casos, por hombres de una sólida formación literaria. Estos no desdeñaron el uso del lenguaje popular para sus letras y de ese modo el lunfardo y el tango lograron un nivel artístico excepcional que terminaron de aventar las sospechas que despertaba su pasado marginal. Celedonio Flores, un poeta notable, cuyas obras reflejan su compromiso con el barrio y su gente se definía del siguiente modo:
No tengo el berretín de ser un bardo
chamuyador letrao, ni de spamento.
Yo escribo humildemente lo que siento
y pa´ escribir mejor,
¡lo hago en lunfardo! ...
Yo no le canto al perfumado nardo
ni al constelao azul del firmamento.
Yo busco en el suburbio sentimiento ...
¡Pa´ cantarle a una flor ...
le canto al cardo!
Y porque embroco la emoción que emana
del suburbio tristón, de la bacana,
del tango candombero y cadencioso,
surge a torrentes mi mistonga musa:
¡es que yo tengo un alma rantifusa
bajo esta pinta de bacán lustroso!
Berretín: capricho, deseo vehemente
Chamuyador: hablador, charlatán
Spamento: aveces aspamento, exagerar en los estados de ánimo, en las manifestaciones
Embroco: mirar, fijar la vista
Bacana: en este caso mujer, también concubina
Mistonga: pobre
Rantifusa: de atorrante, vago sin oficio
Bacán: en este caso hombre adinerado
El empleo de voces lunfardas, no le quita valor a este breve poema, en el que se nota la influencia del modernismo de Rubén Darío en la producción de Celedonio Flores.
Son innumerables las letras de tango, de alto valor poético, en las que los autores utilizan el lunfardo con absoluta naturalidad y eso en modo alguno desmerecen el valor de estas composiciones.
Escribía Jorge Luis Borges, que poco o ningún afecto manifestaba tenerles al tango y al lunfardo: "Los primeros tangos dichosos, nunca sobrellevaron letra lunfarda: afectación que la novelera tilinguería actual hace obligatoria y que los llena de secreteo y de falso énfasis." ... "Alma orillera y vocabulario de todos, hubo en la vivaracha milonga; cursilería internacional y vocabulario forajido hay en el tango". Sin embargo dirá mostrando una de sus tantas contradicciones que en modo alguno quitan valor a su obra literaria: “De valor desigual, ya que notoriamente proceden de centenares y millares de plumas heterogéneas, las letras de tango que la inspiración o la industria han elaborado, integran, al cabo de medio siglo, un casi inexplicable corpus poeticum que los historiadores de la literatura argentina leerán o, en todo caso, vindicarán.
Lo popular, siempre que el pueblo ya no lo entienda, siempre que lo hayan anticuado los años, logra la nostálgica veneración de los eruditos y permite polémicas y glosarios; es verosímil que hacia 1990 surgiera la sospecha o la certidumbre de que la verdadera poesía de nuestro tiempo no está en “La urna” de Banchs o en “Luz de provincia” de Mastronardi, sino en las piezas imperfectas y humanas que se atesoran en el “Alma que canta”. Una culpable negligencia me ha vedado la adquisición y el estudio de ese repertorio caótico, pero no desconozco su variedad y el creciente ámbito de sus temas”.
Entre 1920 y 1950, las letras de tango adquirieron su mayor esplendor, son seguramente esas composiciones que se difundían a través de la revista "El alma que canta", las que harán sospechar a Borges que en ellas aparece la verdadera poesía de ese tiempo. Reproducimos en algunos casos, fragmentos de esas composiciones, que soportaron el paso del tiempo, y en las que aparecen palabras del lenguaje cotidiano que en modo alguno le quitan valor literario:
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Siglo veinte, cambalache
problemático y febril ...
¡El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!...
¡Dale nomás! ¡Dale que va!
¡Que allá en el horno nos vamo´a encontrar!
No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao:
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley.
Afana: Roba
Gil: Tonto
Labura: Trabaja
Fragmento de “Cambalache”, obra de Enrique Santos Discépolo, que sigue siendo referencia permanente para los argentinos. La misma temática desde una óptica festiva es tratada por Enrique Cadícamo en el tango “Al mundo le falta un tornillo”, cuyo título, expresado en el habla corriente de los argentinos, expresa claramente el contenido del mismo. Es que faltarle un tornillo a alguien, en este caso al mundo, es estar loco
.....
Hoy se vive de prepo
y se duerme apurao,
y la chiva hasta Cristo
se la han afeitao ....
Hoy se lleva a empeñar
al amigo más fiel,
nadie invita a morfar ...
todo el mundo en el riel ....
Al mundo le falta un tornillo ....
Prepo: apócope de prepotencia, vocablo lunfardo que significa hacer las cosas de manera violenta.
Chiva: significa barba por similitud con la de los machos caprinos.
Morfar: comer
Riel: sinónimo de vía, estar en la vía es no tener dinero.
El tango y el lunfardo instalados definitivamente en la vida argentina, sufrirán sin embargo, un duro embate durante el gobierno provisional del general Ramírez. En el año 1943 el presidente de facto firmará un decreto, que algunos sostienen que nunca existió y la censura se aplicó de hecho .El decreto establecía la prohibición de utilizar el voseo, el uso de términos lunfardos y las referencias al sexo, el alcohol, las drogas y todo aquello que atacara la moral.
El entonces ministro de educación Gustavo Martínez Zuviría, cuyo seudónimo como escritor fue Hugo Wast, creo una comisión presidida por monseñor Gustavo Franceschi, quien encargado de preservar la pureza del idioma, se dedicó a prohibir aquellos tangos en los que además de atentar contra la moral, se empleara el lunfardo. Algunos autores cambiaron las letras y los títulos de las composiciones y como habitualmente sucede, algunos prefirieron soportar la censura y dignamente se negaron.
La prohibición se levanto con el gobierno constitucional del presidente Perón, el 26 de marzo de 1949 y para el lenguaje popular, sólo constituyó una referencia anecdótica, ya que el lunfardo mantiene plena vitalidad.
Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray
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