La difusión del lunfardo en sus distintas etapas
Analizaremos en este capítulo los distintos aportes del lunfardo a las otras expresiones culturales y la difusión del mismo a través de ellas. En su "Antología del lunfardo", Luis Soler Cañas, a propósito de la literatura lunfardesca, cita a Leopoldo Marechal que en 1926 decía: "La literatura popular ha merecido siempre el ancho desprecio de los graves hombres de letras" - y tras expresar que asombrosa su vitalidad, pues sus obras- "persisten como todo eco sincero del mundo, y en el calor que les prestó la vida se desbarata el Tiempo, enemigo de toda gesta humana", - ponía al Martín Fierro de Hernández y al Fausto de Del Campo como ejemplos de - "obras menospreciadas de críticos y apostrofadas de gramáticos y que, malgrado de ellos, existen y perdurarán sobre la literatura de plagiarios e imitadores que nos agobia desde hace medio siglo".
Siguiendo una secuencia cronológica, consignaremos poemas y letras de tangos de carácter lunfardesco. Utilizamos este último término en lugar de lunfardo, ya que quienes escriben utilizan el lenguaje popular, más allá de que participen o no del mundo que están contando. Como sucede con la poesía gauchesca, que fue escrita por hombres letrados y no por gauchos, de allí su denominación, los ejemplos que consignamos son lunfardescos y no lunfardos.
Uno de las primeras publicaciones explicando el mundo del delito y la utilización del lunfardo, data de 1896 y fue escrita por dos periodistas cuyo nombres permanecen en el anonimato, el título del trabajo es "Los que viven de lo ajeno". "Una excursión por el mundo lunfardo".
De ella se transcribe un fragmento en el que las voces utilizadas aparecen con la correspondiente explicación de su significado hecha por los autores, nosotros no tendremos en cuenta la ilación del relato, sino la reproducción de un lenguaje muy rico, en que aparecen palabras propias de la cerrada jerga de los delincuentes, muchas voces que han perdido vigencia, si es que alguna vez la tuvieron, palabras con la grafía ligeramente cambiada, y otras que todavía permanecen en el habla de los argentinos.
"Allá por 1876 existía en esta ciudad un vasco-francés, que a la sazón contaba veinticuatro años" ..."Una noche asistía el vasco-francés al teatro Colón, a ver si encontraba algún trabajo, y desde las alturas del paraíso llamó su atención una gallina (bailarina), a propósito para que le sacaran un escracho a la gurda (retrato de mujer hermosa), pues era una mina (mujer) de rebute (admirable).
"Pero más que su hermosura le sedujo el amarillo (oro) y los brillos (brillantes), que llevaba encima; por lo que se dispuso a seguirla cuando terminase la función.
"Así lo hizo y como suponía que en su domicilio había de tener más objetos de la misma clase lo observó, logrando dos noches después, con el auxilio de un campana, dar el golpe.
"Penetró al bulín grande (casa), provisto de caminantes de tela (alpargatas), y mientras yo vigilaba la bacana (patrona), por si despertaba, él, con un pique (llave), hizo correr el picaporte, y la chancleta (puerta) se desempaquetó (abrió).
"La mina (mujer) parece que tenía gana de pulishar (sueño), y no se movía de la pulisa (cama)
"Cuidadosamente registró todos los cajones, guardándose cuanto pájaro cantador (oro), vento (dinero) y brillo encontró, sin que la mina estrilara (sintiera).
"Ya se espiantaba (retiraba), cuando atisbó (descubrió) que en un dedo de la mano izquierda, que descansaba sobre su abultado seno, tenía un zarzo con un brillo a la gurda (un gran solitario), y pensó que los tiempos eran demasiado mishotes (pobres) para abandonar la presa.
"En ese momento sintió pasos y cerrando precaucionalmente la puerta del dormitorio, abrió la del balcón, y esperó en éste hasta ver que sucedía.
"En el primer momento tuvo chucho (miedo), pero como nadie entrara, se acercó a la cama donde la gallina seguía durmiendo, y empezó a deslizar suavemente el zarzo (anillo) del dátil (dedo) mientras la mano derecha armada de un vaivén (cuchillo) la colocó a la altura del pecho.
"Durante la operación movió una gamba (pierna), y creyó que iba a despertar; pero como los ojos no se alteraban, se abstuvo de proceder ligeramente a darle una biaba con caldo. Además, allí no había peligro de errarle.
"Enseguida espiantó, satisfecho de haberse ganado la noche con rendimiento, a pesar del susto".
En el relato aparece como lundardismo, la palabra atisbó que es perfecto castellano y no aparecen las aclaraciones de campana, que es el ayudante del ladrón que se coloca en acecho o sigue a alguien con el propósito de dar la alarma del caso; biaba con caldo, que es herir a alguién, darle una paliza, de acuerdo al significado de biaba y en este caso con un arma blanca, por el agregado con caldo, finalmente aparece espiantó, que es escaparse.
Cuando se habla del tango canción, se dice que el mismo nace en el año 1917, cuando Carlos Gardel graba "Mi noche triste"; en realidad lo que esa fecha marca, es el nacimiento de las letras de tango en las que aparece el hombre expresando sus sentimientos.
Con anterioridad a ese momento, existían letras que acompañaban la música de los primitivos tangos, las primeras de ellas eran simples adaptaciones de antiguas letrillas españoles, en general andaluzas, pero pronto aparecieron otras de carácter era festivo que reflejaba al compadrito y su mundo, haciendo eje en el prostíbulo.
En esas letras, de escaso valor literario, aparece un abundante empleo del lunfardo, como no podría ser de otra manera, atento al mundo que reproduce. A continuación consignamos una copla anónima de gran difusión en esos primeros tiempos del lunfardo:
Cuando el bacán está en cana
la mina se peina rizos
no hay mina que no se espiante
cuando el bacán anda misho.
En la cuarteta precedente, aparece un número considerable de términos lunfardos:
Bacán: en este caso concubino
Cana: preso
Mina: mujer
espiante: huida
misho: pobre
Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray
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