El lunfardo contemporáneo
Cuando hablamos de un nuevo tiempo en el lunfardo, seguramente no estamos hablando de un nuevo lenguaje, lo que queremos señalar es la permanencia de sus voces, la ampliación constante de su difusión y la permanente generación de nuevas palabras, algunas de vida efímera y otras que van adquiriendo permanencia y se han transformado en irremplazables como ya veremos.
La etapa anterior se extenderá hasta mediados de la década del cincuenta, los cambios que produjo la Segunda Guerra Mundial se proyectarán sobre el mundo y nuestro país sufrirá los efectos de la penetración de la cultura de los Estados Unidos. Muchas de las voces que se incorporan al lenguaje de los argentinos en esta etapa, tienen que ver con la enorme influencia de la cultura norteamericana ejercerá sobre la nuestra y que todavía continua.
Expresiones y palabras que se usaron por muchos años, dichas en castellano, fueron reemplazadas por voces del idioma inglés, algunas castellanizadas y otras directamente con su grafía original. Un ejemplo relativamente nuevo en cuanto a su utilización es la entrega a domicilio que ahora se reemplazó por delivery, las liquidaciones de mercadería o la venta de mercadería fallada son sale o outlet, y si nos ubicamos en el mundo de la computación y de las comunicaciones por ese medio, comprobaremos que aun las palabras que podrían tener su equivalente en idioma castellano se expresan en inglés, son muy pocos los que envían un mensaje, la mayoría remite un mail; las casas de campo o de fin de semana se han transformado en country, en lugar de ir de compras se va de shopping y aquellas personas que tiene influencia, sobre todo en materia económica o política, son lobbistas, cuando una persona tiene mucho que hacer está a full, algo que pasa rápidamente es un flash.
La lista es sumamente escasa ya que tiene mero carácter enunciativo, el tiempo dirá cuantas de estas voces han venido para quedarse, cuando el pueblo las adopte definitivamente, adquirirán entonces carácter de lunfardismos.
A partir de fines de los años cincuenta se producirá un constante ataque sobre nuestras manifestaciones culturales, particularmente el tango, el cine y el teatro popular, soportarán una insidiosa campaña a través de los medios de difusión, particularmente a través de la radio y de la televisión. En ellas se hará hincapié en asociar a estas manifestaciones de nuestra cultura con el pasado, mientras que la modernidad quedará representada por la cultura del vencedor de la guerra.
De este modo se desvalorizan las expresiones nacionales, las que reciben un rudo golpe, la difusión de las mismas se reduce y además se hace creer que el tango, el cine nacional y las otras expresiones, sólo representan a la gente mayor. En ese contexto debemos analizar la permanencia del lunfardo y su constante actualización y desarrollo a pesar de haber sufrido los mismos embates que otras creaciones populares. Durante medio siglo, la difusión más importante del lunfardo se hizo a través del sainete y sobre todo del tango, cuando estas expresiones pierden importancia por las razones expuestas, el lenguaje popular se independiza, cobra vida propia y es cuando logra su mayor valor, ya que es una de las pocas expresiones culturales que permite a los argentinos expresar su identidad.
Esta etapa del habla de los argentinos podríamos definirla como la etapa de la generalización, porque a partir de los años sesenta el lunfardo levanta todas las barreras y su uso se extiende a todos los sectores de la población. ¿Qué es lo que sucede? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de la generalización?, simplemente corresponde decir que el lunfardo era en sus orígenes el lenguaje de un grupo cerrado, su nacimiento tiene mucho de marginalidad y por mucho tiempo fue el lenguaje de hombres adultos, las voces referidas a la mujer eran creadas por estos hombres y solían referirse a aspectos de la mala vida, Recién a partir de la última mitad del siglo anterior, la mujer adquiere el protagonismo que le corresponde en la sociedad, coincidentemente con los años en que el lunfardo adquiere vida propia, por lo tanto será protagonista fundamental en esta etapa, el uso del lenguaje de los argentinos ya no tendrá diferencias de sexo, será el habla de todos los sectores.
El otro aspecto destacable del lunfardo contemporáneo, será el de la participación juvenil en su gestación y sobre todo la participación de jóvenes estudiantes secundarios, que a través de las letras de rock harán considerables aportes al habla coloquial.
Resulta sumamente difícil a los contemporáneos, interpretar el momento que viven y por sobre todas las cosas proyectar el presente. Pero no hay dudas que la sociedad registra cambios importantes en los últimos años, los docentes actuales tienen clara percepción de los mismos y comprueban a diario el aumento de la marginalidad. Esa marginalidad ha creado sus propias expresiones y en las letras de sus canciones, se refleja un mundo cargado de menciones a los fenómenos que la misma produce: la droga, el sexo sin barreras, las enfermedades consecuentes, el delito y la policía como enemigo central.
Todo esto va creando nuevas palabras que aparecen reflejadas en sus letras. Paradójicamente, como en los inicios del lunfardo, algunas voces asocian a un mundo cerrado y marginal aunque a diferencia de esos años, coexiste la creación de términos, sobre todo por parte de los jóvenes de las otras clases sociales. Es como si comenzara a vislumbrarse la existencia de dos lenguajes distintos, por supuesto simplemente señalamos la realidad y el deseo de que esa marginalidad desaparezca.

Alguna vez dijo el Presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, don José Gobello en charla que tenemos registrada: “Nunca se va a agotar el tema del lunfardo ni el de los lenguajes marginales porque siempre la gente va a continuar creando palabras.
Nosotros a veces encontramos que todo nuestro caudal léxico nos resulta insuficiente para expresar una idea o un afecto, porque una palabra vale por el significado pero también por el contenido afectuoso que ponemos en ella, una misma palabra puede significar dos cosas tremendamente opuestas. Así que una misma palabra puede pasar de un extremo a otro en materia de afectividad, el significado sigue siendo siempre el mismo”. Por supuesto el no dio el ejemplo por pudor, pero seguramente el uso de la palabra boludo que hacen los jóvenes tiene una carga de afectividad que resulta impensable para otras generaciones y como del habla cotidiana de los argentinos se trata, no dudamos en señalarla como ejemplo.
Algunas voces, que bien podríamos llamar modernas, se han instalado definitivamente en el habla cotidiana y de la mano de la generalización en el uso del lunfardo, se han convertido en irremplazables, ya que cuesta encontrar el vocablo adecuado en castellano. Muchas otras cuentan con su equivalente en el idioma oficial, pero se ha generalizado el uso del sustituto lunfardo. Suele suceder que muchas de estas voces, ofrecen dificultades para establecer su origen, lo que prueba la extraordinaria dinámica del lenguaje popular.
Es muy difícil conocer el origen de la palabra trolo (homosexual), de uso tan generalizado a pesar de su poca antigüedad como vocablo, la versión más conocida relaciona el término con los trolebuses, vehículo de transporte de pasajeros, que prácticamente ha dejado de circular en casi todo el país. Al mismo solía ingresarse por la parte de atrás, esa sería la causa por la que se lo relaciona con los homosexuales. Es interesante en este caso analizar la rápida extensión de su significado, en los primeros tiempos la palabra era de género masculino, con el tiempo apareció la variante femenina trola para designar a las mujeres homosexuales y actualmente también se utiliza el término como sinónimo de prostituta.
Otro caso interesante para analizar las incorporaciones de este tiempo es la palabra trucho, la misma no sólo es de uso corriente, sino que resulta muy difícil encontrar su equivalente castellano. Su generalización es reciente, a punto tal, que en el Diccionario Lunfardo de José Gobello, en la edición de 1989 no aparece, sin embargo es difícil encontrar a alguien que no la emplee.
Su significado es absolutamente amplio ya que se lo emplea para personas como para cosas, pero a la vez define con precisión algo que resulta difícil expresar con otras voces. En realidad trucho es sinónimo de falso copia, plagio, barato, ordinario, y la lista de sinónimos puede ser más numerosa, incluso puede incluir el lunfardismo berreta (objeto falsificado, de baja calidad), que de a poco fue cediendo importancia tal vez absorbido por esta palabra. Es probable que coincida en algunos casos con alguno de esos sinónimos, pero en la mayor parte de los casos, esas palabras no logren explicar el significado que la misma tiene, lo cierto es que como una suerte de tautología lingüística, si se le pide a un argentino el significado de trucho, probablemente luego de mencionar algunos sinónimos, terminará diciendo que el significado de trucho es trucho, ya que no le encontrará un equivalente adecuado en nuestra. lengua.
Los términos o locuciones lunfardo que eran un lenguaje de complicidad por ser términos de significación críptica, han terminado siendo más comunes y entendibles que los idiomáticamente correctos.
Un ejemplo: en las escrituras de compraventa, y se puede comprobar fácilmente leyendo alguna de adquisición de una propiedad, se dice que “el vendedor responde por evicción y vicios redhibitorios y se obliga al saneamiento”. Generalmente esta expresión jurídica no se entiende por el hombre común, pero enseguida comprende cuando se la traduce al lenguaje lunfardo: “que el vendedor le va a arreglar al comprador cualquier fato en caso de balurdo”.
Fato: asunto turbio, caso.
Balurdo: embrollo, lío, problema.
El lunfardo de nuestros días se caracteriza por la incorporación de voces que rápidamente adquieren gran difusión, los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, contribuyen para que en muy poco tiempo se generalice el uso de una palabra. Luego el tamiz del tiempo dirá si el término sobrevive a la moda del momento o desaparece tan rápidamente como llega, el vértigo de la sociedad de consumo suele trasmitirse también al lenguaje.
Expresiones como ¡qué kilo! (señalando que algo es muy bueno) o más recientemente tirame las agujas, (para pedir la hora) tuvieron vida efímera a pesar de haber sido muy usadas en su momento.
Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray
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