ENCUENTRO ENTRE CULTURAS
Los recién llegados comenzaron a encontrarse con los antiguos habitantes, a compartir sus problemas, sus esperanzas y a dar inicio a una nueva nación. Si decimos que a partir de la inmigración nació otro país, lo que además estamos señalando, es que esto significa abrir un abanico de enormes posibilidades para estudiar los cambios culturales; cuánto influyeron los nuevos habitantes sobre los anteriores y viceversa, cómo se estructuraron las clases sociales, los partidos políticos, y principalmente, cuáles fueron los mecanismos para integrar a los inmigrantes a su nuevo país.
Al analizar este último punto, debemos reiterar, que la elite gobernante restringió la actividad política de los sectores externos a ella. Por lo tanto, al constituir éstos solamente una fuerza de trabajo, en lugar de integrarlos al sistema político, se los mantuvo lo más alejados posible del mismo. Un hecho sintomático fue que en la Argentina, los inmigrantes no se naturalizaban como ocurrió en los EE.UU. Respecto a esto, comenta Solberg:
"Hacia 1905 la clase alta argentina se encontró ante un dilema. La historia reciente del país indicaba que para continuar con la prosperidad se precisaban más inmigrantes, pero sin lugar a dudas los nuevos inmigrantes habrían acelerado los cambios sociales que socavarían el poder de la elite. Para impedir un desafío de esa índole a su poder político, la oligarquía se opuso tenazmente a los movimientos que alentaban la naturalización en masa. El Congreso se rehusó a considerar propuestas tendientes a modificar el laberíntico procedimiento que debía cumplir todo aspirante a la ciudadanía".
Teniendo presente estas limitaciones sobre la integración política, existe en cambio, una apertura liberal hacia las actividades civiles, lo que permite la incorporación social del inmigrante. Hay una serie de normas legales que apuntan en esa dirección. La ley 1420, del año 1884, que establece la educación común, obligatoria y gratuita fue un instrumento poderoso para lograr estos fines. En este mismo sentido se dictan, entre otras, la ley 1597 de 1885 (Ley Avellaneda), sobre funcionamiento de las Universidades Nacionales, la ley 1565 de 1888, que crea el Registro Civil y la ley 2393 que establece el Matrimonio Civil.
Esta legislación es propia de los procesos de grandes transformaciones: por un lado dejan una innegable secuela de progreso, y por otro lado, son las herramientas con que los sectores dominantes, adecuan la formación de la población a sus necesidades.
No obstante, más allá de las decisiones de los gobiernos, y aún en muchos casos, en contra de los deseos de los mismos, la vida de la gente común buscará su propio cauce. Por esa razón, un proceso inmigratorio de la magnitud del que se dio en nuestro país, trajo como consecuencia la aparición de algunos fenómenos sociales, que resultan de verdadero interés para descifrar las claves de nuestro pasado y las consecuencias que de los mismos se derivaron. Analizarlos nos permitirá apreciar, la nueva forma que adquirió nuestra cultura a partir de los mismos.
El cocoliche
 |
| El cocoliche |
Según José Gobello, esta expresión designa al italiano acriollado y también a la lengua torpe y ridícula del italiano inmigrado. Su origen proviene de un peón del circo de los Podestá, Antonio Cuccoliccio, calabrés, cuya jerga, mezcla de términos criollos e italianos, fue imitada por Celestino Petray en la temporada de 1890, en el Politeama Argentino.
Este recurso, de deformar el idioma con términos provenientes de distintos dialectos italianos, como forma de imitar a los inmigrantes, había sido ya utilizado por Pepino el 88, pero la denominación "cocoliche" surgió de la creación de Petray, una creación que, como ya señaláramos, simboliza el momento en que el inmigrante, pese a ser objeto de burla, obtiene la consideración del nativo y la incorporación definitiva a la vida de la ciudad.
Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray |