DE LA ORGANIZACIÓN NACIONAL A LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA
El gobierno de Rosas significó, en gran medida, el establecimiento de un período de continuidad de las instituciones, similar al existente en la época colonial. La economía permaneció operando sin contacto con el mundo exterior. Esto permitió la subsistencia de industrias y artesanías en las provincias y el establecimiento de límites a las intenciones de los gobiernos de Inglaterra y Francia que con el pretexto, siempre utilizado de velar por la seguridad y libertad de los pueblos del mundo, sólo intentaban verdaderas expediciones comerciales para introducir sus productos en los mercados de las nacientes repúblicas hispanas.
Esto no quiere decir en modo alguno que en el orden local la economía tuviera características socializantes y se dieran posibilidades de enriquecimiento de los sectores mas humildes, por el contrario se consolidó la riqueza de aquellas personas que explotaban las actividades ligadas con el comercio del puerto de Buenos Aires, tal vez el caso mas emblemático aunque no el único, es el de los Anchorena , familiares de Rosas y ampliamente favorecidos por el gobierno del Restaurador y hábiles mutantes de sus conductas a luz de los cambios de gobierno.
En lo político, tanto Rosas como los distintos caudillos provinciales, no asentaban su poder en un orden legal establecido, sino en su innegable ascendiente sobre los sectores populares que llegaban a seguirlos , esto dicho sin ningún tipo de eufemismos, hasta la muerte. Esta fórmula vista con una mirada actual resulta imperfecta y uno desearía, además, que fuera impracticable por que obviamente conduce a la existencia de gobiernos que de hecho resultan elegidos entre un reducido núcleo de integrantes de la sociedad mientras que las mayorías quedan relegadas a servir de acuerdo al rol que le adjudican en el orden establecido.
La batalla de Caseros se fundamentó en gran medida en la necesidad de cambiar esta situación y por lo tanto la sanción de la Constitución operaba en el sentido de abrir el camino de la participación de todos los ciudadanos en los procesos políticos.
Poco o nada se decía sobre cuestiones económicas y de la influencia de los países que por entonces detentaban el liderazgo del mundo , en otros términos, nada se hablaba sobre las intenciones de Inglaterra de exportar al mundo los resultados de la reciente revolución industrial operada en su territorio.
Los cambios políticos se produjeron por razones económicas y una distinta concepción filosófica que trataba de adecuar al país a las modificaciones operadas en el mundo.

Resulta ilustrativo analizar la integración de nuestro país a la “civilización económica” ya que presenta particularidades que nos permiten apreciar el papel de la Historia como elemento fundamental para comprender la realidad actual. Es posible que algunos conceptos que aparentemente presentan características de modernidad como los de integración, globalización, apertura de la economía, encuentren similitudes asombrosas con sucesos de nuestro país de hace mas de un siglo.
En efecto, la caída de Rosas como lo señaláramos, abrió nuestro comercio a las manufacturas inglesas, produjo la destrucción de las economías provinciales, permitió el ingreso de capitales extranjeros para participar de las nacientes actividades económicas, muchas veces, sustituyendo la titularidad de empresas ya existentes y rentables, lo que no generaba nuevas empresas necesarias para el desarrollo del país y posibilitó , además, el enriquecimiento de los agentes locales al servicio de los empresarios extranjeros en negocios no siempre convenientes para los intereses del país.
Los procesos son mas ilustrativos sobre todo si analizamos la década del 80 al 90, es decir los mandatos de Roca y Juárez Celman. El primero comienza con una serie de modificaciones importantes en lo que hace al plano económico, la llegada de capitales es la respuesta inmediata a sus propuestas, Juárez profundiza esta línea hasta extremos mas que notables, tal el caso de la entrega de los ferrocarriles originalmente argentinos a los británicos en condiciones absolutamente escandalosas por la cantidad de concesiones otorgadas.
En definitiva, podríamos afirmar que los resultados de este nuevo orden económico, se traducen en el aspecto social, en la existencia de una oligarquía que ocupa todos los resortes del poder político, maneja la justicia, y monopoliza el poder militar. Algunos de sus integrantes se ocupan de conducir ese aparato y otros usufructúan las relaciones con sus pares ocupados en el manejo de la cuestión pública y cumplen el triste pero altamente redituable papel de gestores de los intereses de las grandes empresas, a las que sirven en detrimento de los intereses de la Nación.
No debemos olvidar en la mención de los beneficiados de este proceso, a un tercer sector de la elite que conformaba el nivel más alto de la sociedad. Nos referimos a los propietarios de las tierras, grandes latifundistas que adecuaron la producción de sus enormes extensiones a las exigencias de Inglaterra y ataron la suerte de todos a los resultados de las políticas que se gestaban en el exterior.
En el otro extremo del arco social estaban los gauchos y los inmigrantes, también influidos, y de manera substancial, por los cambios económicos. En efecto, el gaucho era hombre de a caballo y la pocas veces que por necesidad decidía trabajar, sus ocupaciones tenían que ver con el manejo de los animales vacunos, que en gran número pastaban libremente por las enormes extensiones de la pampa. Pero los requerimientos generados por la inserción de nuestro país en el sistema económico mundial, tenían que ver con las posibilidades de producir lanas para los telares de las fábricas inglesas y alimentos para un mundo carente de los mismos.
En definitiva, tanto la agricultura como el manejo de los lanares, por sus características de explotación, eran tareas para gente de a pie y por lo tanto, el gaucho estaba en desventaja respecto del inmigrante, el cual, en sus países de origen realizaba estas labores. En esta decisión económica se encuentra entonces el origen de la desaparición del gaucho y su paulatina sustitución por el recién llegado, que tampoco pudo encontrar en el campo un medio de progreso, pues siempre tuvo vedado el acceso a la propiedad de la tierra. De todos modos, es dable destacar, que las explotaciones agropecuarias no fueron en modo alguno una fuente importante de ocupación para la enorme legión de hombres llegados a estas tierras.
Para ejemplificar lo dicho respecto a las nuevas actividades que se desarrollaban en nuestros campos, consignemos, como señala Horacio C.E.Giberti, que hacia la finalización del gobierno de Rosas se exportaban alrededor de 8.000 toneladas de lanas; una década después se duplicó esa cifra; en 1870 se llegó a las 65.000 toneladas; a casi 100.000 en 1880 y en 1889 a 237.000.
Similares consideraciones, en lo que hace a la importancia de su crecimiento, se pueden hacer, respecto de la agricultura. En efecto, alrededor de 1870 nuestro país era importador de trigo y a finales de esa década ya exportaba.
En su libro “Argentina 1516-1987”, David Rock se ocupa de tratar el tema y llega a similares consideraciones: “Las ovejas, la agricultura y los gringos transformaron la sociedad de las pampas” y sobre la trascendencia de los inmigrantes en la vida política afirma: “Pero en general, la influencia política directa de los inmigrantes fue sorprendentemente pequeña. Deseaban dinero más que poder, y en su situación fluida y móvil, fueron notoriamente lentos en organizarse. Entre 1850 y 1930, menos del cinco por ciento de los inmigrantes adoptó la nacionalidad argentina”
Este es el tiempo de nacimiento del tango, el de la miseria del gaucho de a pie, de la marginación de los negros e indios hasta su extinción y de la llegada del inmigrante encerrado en la panza de un buque soñando con llegar a un país donde las calles estaban empedradas con oro y como dice el humor popular, debió asumir el desengaño de comprobar que no había oro en las calles, ni siquiera estaban empedradas y es más , el tendría que ocuparse de hacerlo.
Por eso el tango, que en poco tiempo llegó a convertirse en el común denominador de la identidad de todas esas gentes, distintas en apariencia y origen, pero similares en sus carencias, es tan importante. Es más, si sus valores estéticos no hubieran adquirido la dimensión que todos apreciamos, su importancia en el proceso de formación de nuestra identidad ya le hubiera reservado un lugar de honor en el campo de la cultura nacional.
Natalio P.Etchegaray - Roberto Martínez - Alejandro Molinari
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