EL NACIMIENTO DEL TANGO
CONCLUSIONES
Los gauchos y negros con sus expresiones culturales, son los que se encuentran con los nuevos habitantes: los inmigrantes. Este proceso de llegada de tanta gente, se sustentaba en el principio básico de Alberdi: “gobernar es poblar”, quien sostenía: “La Argentina es un país desierto, es indispensable poblarlo, asentar colonos, superar la gravitación del desierto y del vacío demográfico que estanca nuestro progreso”.
Claro está que la realidad se contrapone una vez más con la teoría: el grueso de la inmigración no encuentra posibilidades de radicación en el campo, en gran medida por el fracaso de los planes de colonización que no se cumplieron o sólo fueron cumplidos en forma parcial. Esta masa de gente encontró en Buenos Aires, sobre todo a partir de 1880, con un incipiente proceso de desarrollo industrial y de realización de obras públicas, que generó ocupación y permitió de esa manera el explosivo crecimiento demográfico de la ciudad, que ya señaláramos.
Estos inmigrantes corridos de Europa por las hambrunas y la falta de trabajo fueron también en alguna medida víctimas de un sistema que los condenaba a jornadas de trabajo extensísimas, a habitar los conventillos en condiciones degradantes o en la periferia de la ciudad, aunque claro está, su situación, a diferencia de la del negro y del gaucho, no era peor a la que registraban en sus países de origen.

Lo expuesto anteriormente es entonces una aproximación al tejido social de una época e intenta de alguna manera señalar que la génesis del tango, que pasa a ser el fenómeno cultural de más significación en la historia de nuestro país hasta el presente, se da en el contexto de un proceso de choque y confluencia de culturas, que sencillamente hacen de él un verdadero milagro, sobre todo si pensamos, que desde hace aproximadamente un siglo representa la expresión y el sentir de una nación que tal vez no haya terminado de definir su verdadera esencia como tal. En el fondo aspiramos a que la consolidación de sus manifestaciones culturales sirvan a ese propósito.
Como dice Pierre Chaunu: “¿Más de un siglo de historia posterior a la independencia sólo habría servido para reemplazar la colonización ibérica por la colonización estadounidense? Ciertamente que no, pues América Latina tiene todas las posibilidades de un gran porvenir. Supo preservar su cultura en todos los terrenos”.
Natalio P. Etchegaray - Roberto Martínez - Alejandro Molinari
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