Las festividades cívicas y religiosas
Las fiestas religiosas congregaban a la población, que se entretenía con conciertos de bandas militares y entretenimientos como el del palo enjabonado, la calesita y los fuegos artificiales. Después de 1810 comenzaron a conmemorarse las fechas patrias, con actos a los que se les asignó una extraordinaria trascendencia cívica.
Una prueba inequívoca de lo afirmado, lo constituye la inauguración, el 25 de mayo de 1811 de la Pirámide de Mayo. La inauguración se efectuó con gran pompa, y el Cabildo de Buenos Aires decidió rodearla de una verja alta con grandes faroles, e iluminarla para la ocasión, al tiempo que a su alrededor se colocaron las banderas de los regimientos de los ejércitos patrios.
Las fiestas de este primer aniversario de la Revolución de Mayo, duraron cuatro días y la pirámide, conservada dentro del monumento actual que está desplazado sesenta y tres metros de su primitiva ubicación, constituye todavía, el símbolo más representativo de la primera gesta patriótica.
Como ejemplo de la importancia y aceptación popular de estas celebraciones, consignemos que Bartolomé Hidalgo compuso para destacar su trascendencia el “Diálogo que hace el gaucho Ramón Contreras a Jacinto Chano de todo lo que vio en las fiestas Mayas de Buenos Aires en 1822”. La reproducción de algunos versos en los que el gaucho Contreras cuenta las celebraciones, utilizando el lenguaje gauchesco con mucho de ingenuidad y bastante de ingenio, tiene la particularidad de introducirnos en el clima de estas festividades:
. . .
! Ah fiestas lindas, amigo!
No he visto en los otros años
Junciones más mandadoras,
Y mire que no lo engaño.
El veinticuatro a la noche
Como es costumbre empezaron
Yo vi unas grandes colunas
En coronas rematando
Y ramos llenos de flores
Puestos a modo de lazos
Las luces como aguacero
Colgadas entre los arcos,
El Cabildo, la pirame
La recoba y otros laos,
! Ah cosa linda! un paisano
Me los estubo leyendo
Pero ! ah pueta cristiano,
que décimas y qué trobos !
Y todo siempre tirando
A favor de nuestro Aquél;
Luego había en un tablao
Musiquería con juerza
Y bailando unos muchachos
Con arcos y muy compuestos,
Vestíos de azul y blanco,
Y al acabar, el más chico
Una relación echando.
Me dejó medio . . . quién sabe,
! Ah muchachito liviano,
Por Cristo que le habló lindo
AL VEINTICINCO DE MAYO!
Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray
|