Los primeros juegos
A partir de la consideración amplia del concepto de cultura, no existe duda de la necesidad de referirnos a las costumbres de la gente, como elemento esencial para el mejor conocimiento de un pueblo. A través de manifestaciones tan diversas como entretenimientos, comidas, costumbres, juegos, podemos comprender como era la vida cotidiana de nuestros ancestros, y porque no, descubrir aquellas cosas que han permanecido inmutables a través del tiempo y que nos permiten acercarnos a la fascinante ilusión de compartir un instante con nuestros mayores.
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| El juego del pato |
Resulta indudable, también, que en función de las modificaciones en los hábitos, podemos inducir la importancia de los cambios sociales operados y así lograr una mejor comprensión del presente.
Durante la etapa colonial las principales diversiones de los habitantes de estas tierras eran las corridas de toros, las carreras cuadreras, las cinchadas, las carreras de sortijas, las riñas de gallo y el juego del pato.
Riña de gallos
Además eran comunes los juegos de salón, llevados a cabo en las casas de familia y en casas de juego, donde se jugaba a la lotería de cartones, ajedrez, dominó y cartas españolas.
Es evidente que el gusto por el juego y las apuestas es una costumbre que viene desde muy antiguo y que, obviamente, es una herencia hispánica que ya forma parte de la idiosincrasia de muchos argentinos. El nuestro, es un país donde proliferan los juegos de azar, que alguna vez hicieron cantar a Carlos Gardel, con versos de Alfredo Le Pera - “Por una cabeza”-, esa promesa siempre incumplida del jugador:
“No olvidés, hermano
vos sabés, no hay que jugar”;
. . .
Pero si algún pingo
llega a ser fija el domingo,
yo me juego entero . . .
! Que le voy a hacer!
En rigor de verdad, esta es una simple muestra de lo afirmado ya que en el repertorio del zorzal, cualquiera puede encontrar un verdadero compendio de los juegos de azar practicados por los argentinos.
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| Riñas de gallos |
El primer garito en Buenos Aires, fue instalado en 1615, por el capitán Simón de Valdez, en la esquina de las actuales calles Alsina y Bolívar, frente a la iglesia de San Ignacio, pero el dinero se apostaba en todo tipo de juegos, tal el caso de las riñas de gallo y las bochas por citar algunos ejemplos.
En 1885 se sancionó la ley de protección a los animales, que prohibió las riñas de gallo. Estas, constituyeron durante muchisimo tiempo, una de las diversiones favoritas de nuestro pueblo, el primer reñidero, que funcionó con el permiso de las autoridades coloniales, fue instalado en la zona de Montserrat por José de Alvarado en el año 1767.
Hubo otros en Venezuela 745, en Belgrano y Bernardo de Irigoyen y en Tacuarí y México. Un hecho curioso de nuestra historia lo constituye la detención, del por entonces uno de los más representativos caudillos federales, el general Nazario Benavídez, cuando asistía a una riña de gallos.
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| El juego de la taba |
El 19 de setiembre de 1857, se produjo en San Juan el arresto del general Benavídez, al que el gobernador Gómez implicaba en una conspiración. El hecho de que en circunstancias tan difíciles, concurriera a una riña de gallos es indicativo de la trascendencia popular, que las mismas tenían en esos tiempos. En la actualidad, aunque en menor medida, conservan su vigencia, y han eludido la prohibición de las distintas leyes que los gobiernos nacionales, provinciales y municipales han dictado al respecto.
El espectáculo, por demás sangriento, subsiste en diferentes lugares de nuestra geografía, aunque claro está, de manera clandestina en razón de las leyes protectoras de animales.
Un nivel similar de aceptación popular y supervivencia, se da con otro de los juegos tradicionales de nuestros paisanos, la taba, diversión consistente en revolear por el aire este implemento, confeccionado con un hueso de la extremidad del ganado y que según cayera - suerte o culo- daba lugar al pago de la apuesta al ganador, que bien podía ser el participante o alguno de los espectadores del juego.
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| El juego de bochas |
En cuanto al juego de las bochas, se realizaba en cualquier lugar y principalmente en las pulperías, donde las apuestas eran muy fuertes.
Una simple recorrida por cualquier lugar de nuestra geografía nos ilustrará sobre la vigencia de este antiguo juego.
Las ilustraciones son de don Molina Campos
Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray
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