EL BAILE DE LOS NEGROS
En la ciudad, como ya dijimos, la música popular fue protagonizada principalmente por los negros. Éstos estaban organizados en sociedades o naciones. Entre las comunidades negras existentes, hacia 1827, podemos mencionar las siguientes:
-Cabunda en la calle Chile.
-Banguela en la calle Méjico.
-Moros en la calle Chile.
-Rubolo en la calle de la Independencia.
-Angola en la calle Méjico.
-Conga en la calle de la Independencia.
En 1842, había aumentado el número de estas colectividades y en la “Gazeta Mercantil” del 25 de junio de ese año, se mencionan las siguientes naciones: Anza, Congo, Camundá, Cangela, Mujumbí, Quizamá, Angola, Brazilero, Quipará, Mina Nagó, Sabalú, Mozambique, Banguela, Lumbi, Basunci, Lucango, Umbala, Casance, Mayambé, Moros, Muñanda, Mondongo, Machiga entre otras.

En su libro “Memorias de un viejo”, Víctor Gálvez cuenta que para una fiesta convocada por Rosas se reunió toda la población negra en la Plaza de Mayo. “Cada asociación traía su música, formada de negros que tenían sus tambores de forma original, especie de grandes calabazas que colocaban entre las piernas y, sentados, con unos palos cortos con un globo en el extremo, pegaban sobre el pellejo tirante, colocado en los dos extremos de la gran calabaza; los golpes eran acompasados y servían de acompañamientos a los coros que todos entonaban en sus dialectos, cantares verdaderamente bárbaros; parecían aullidos de animales, con sus recitados, y luego el coro repetía el compás. Eran, pues, bailes coreados; paréceme que había además cascabeles y flautas de caña, pero no podría aseverarlo. Las negras vestían con sus trajes de gala. Los negros vestían de blanco, chaleco punzó y divisas. Traían sus banderas y estandartes de cada nación y marchaban bailando y cantando. La plaza se llenó con aquella población y los tambores atronaban el aire”.
“ La coreografía del candombe se iniciaba en el cortejo, encabezado por una imagen de San Benito, la ombligada, los cuplés, la rueda y, finalmente, el entrevero, donde los negros en medio de un desenfreno se entremezclaban en una danza endemoniada. Los tamboriles, frenéticos, batían a todo ritmo y el final llegaba con el agotamiento físico de todos los bailarines. También era frecuente, en tiempos de Rosas, la representación de estos candombes en el teatro” (Vicente Gesualdo).
Los personajes del candombe eran: el Rey y la Reina, vestidos lujosamente; el Escobillero, quien dirigía el movimiento y el Gramillero, que representaba al curandero de la tribu.
La somera descripción, marca la diferencia, por lo menos en la percusión, con el subsistente candombe de la otra margen del Plata. En Montevideo, la población negra utiliza los tamboriles (chico, piano y redoblante) percutiéndolos con los dedos de las manos. En nuestro país, la música y la población negra son solo recuerdo de un pasado, que ha dejado su impronta en nuestra cultura a pesar de la extinción de esa raza.
Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray
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