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DIPLOMA “A LA GLORIA DEL TANGO”


Emilio Balcarce, un pedazo de tango.

Es compositor, arreglador, director, violinista, bandoneonista y ahora profesor. Estuvo 20 años junto a Osvaldo Pugliese, compuso el clásico “ La Bordona” y hoy, a los 80 años, enseña a nuevas generaciones todo lo que sabe. El 24 de octubre, la Academia Porteña del Lunfardo lo premió con el diploma “ A la Gloria del Tango”.La ceremonia, que tuvo lugar en el Colegio de Escribanos de la Avda. Callao 1542, comenzó a las 19.30 y fue un emotivo reconocimiento a la trayectoria de don Emilio Balcarce, justo el día en que se cumplían 50 años de la grabación de su tango “El Tobiano” por la orquesta de Osvaldo Pugliese.

“ De Emilio solía decir don Osvaldo: ´Tiene las esencias tangueras a flor de piel´ ”, recordó el académico Natalio P.Etchegaray, quien hizo un breve recorrido por la carrera de Balcarce, luego de escucharse “ El Tobiano” como inicio del homenaje.

También se refirió a “ La Bordona”, creada hace 40 años, como un clásico que “ resiste el tiempo y que encuentra en todas partes su adaptación al momento”.

El académico definió al compositor en estos términos: “ Toda su escritura musical lo muestra marcadamente decareano, pausado y compadre, con una fina sensibilidad entre criollo y ciudadano”


Después de las palabras de Etchegaray, el presidente de La Academia Porteña del Lunfardo, don José Gobello, entregó el premio a Balcarce señalando que “ estos premios honran más al que los da que al que los recibe”, ya que “el que los recibe ya tiene muchas honras”.

Emocionado, impecable, don Emilio afirmó: “Esto viene porque uno ha puesto desde muy chico todo el esfuerzo, el trabajo por dar lo que  tiene dentro” y agradeció a todo la gente que aplaudía enérgicamente y entre los que se contaban Cholo Mamone, Lydia Pugliese, Carlos García, Ben Molar, Rita Ruggiero, Beba Pugliese, Alcides Rossi, Roberto Álvarez, Amilcar Tolosa y Leopoldo Díaz Vélez. La familia del director Edgardo Donato  envió un ramo de flores que el homenajeado entregó a su mujer “ que tanto tuvo que aguantar toda la vida”.

El objetivo del diploma, es homenajear a quienes habiendo hecho mucho por la música ciudadana, quizás no hayan tenido el reconocimiento que por su fundamental obra merecieron. El primero en recibirlo fue Antonio Agri, y entre otros, lo recibieron también: Alberto Morán, Jorge Casal, Federico Scorticati, Cholo Mamone, Juan Carlos Miranda, Leopoldo Díaz Vélez y Alberto Podestá.


Para cerrar la ceremonia se hizo presente la Orquesta Escuela de la Ciudad de Buenos Aires, que dirige Balcarce, que interpretó, respetando los estilos originales, “ Milonguero Viejo”, “ Sentimental y Canyengue”, “ Pata Ancha”, “ Danzarín”, “ Si Sos Brujo”, “ La Bordona” y uno de los últimos  temas que compuso, la milonga, “ De Contrapunto” ( los dos últimos con Balcarce en el bandoneón).

Su trayectoria.
Nació en Buenos Aires el 22 de febrero de 1920. A los 10 años comenzó a estudiar violín. Aprendió a tocar el bandoneón por cuenta propia, y en 1938, a los 18 años, formó su primera agrupación que encabezó como bandoneonista.


Colaboró con directores como Edgardo Donato, Luis Moresco y Manuel Buzón. En palabras de Etchegaray: “ Su gran desafío es, apenas llegada la mayoría de edad, dirigir la orquesta de Alberto Castillo, que se independiza en pleno éxito de Ricardo Tanturi. Su segunda gran responsabilidad es con otro que se independiza: Alberto Marino; pero  aquí con la orquesta que arma, ya es Emilio Balcarce, ya es el maestro de la fuerza expresiva, de la sutileza de los matices, de la aptitud para la danza respetando y recreando la obra original”.

Como orquestador realizó trabajos para Troilo, Francini- Pontier, Basso, Gobbi. En 1949 ingresó como ejecutante y arreglador a la orquesta de Osvaldo Pugliese, en la que permaneció durante 20 años y con la que viajó a URSS y China en 1959  y a Japón en 1965. El 27 de septiembre de 1949 grabó “ Bien Compadre”.

En abril de 1968 fundó el Sexteto Tango junto a Ruggiero, Lavallén, Plaza, Herrero, Rossi y el vocalista Jorge Maciel.


En los últimos años volvió a tocar el bandoneón, presentó su cuarteto en la Biblioteca Nacional, su orquesta en El Viejo Almacén y hoy con más de 80 años vividos dirige el proyecto de la Orquesta Escuela de la Ciudad en la que los músicos recrean los estilos fundamentales para la formación de nuevos músicos a los que Emilio les trasmite directamente los “ yeites”.

Compuso Embrujo de mi ciudad, Qué habrá sido de Lucía, Por una muñeca, La conciencia, Candombe blanco, Norteño, Sideral, Lecherito del Abasto, Cuando caigan las hojas, Si sos brujo, Bien compadre, De contrapunto, entre otros.

Minutos antes de subir a recibir el premio, en diálogo con El refugio del tango.com, dijo:  “ Nunca miré el reloj mientras trabajaba, para mí hacer música siempre fue un placer”. Y esto es lo que transmite cada vez que sube a un escenario. Un premio más que merecido.